Casa Levene, Madrid

¿Somos capaces de construir algo respetando al máximo el entorno natural? Un buen comienzo ha sido que el volumen del edificio se adapte al arbolado existente dejando que sea esta plantación la que elija la manera de ser vivida. Es por ello que se han reconocido las agrupaciones de árboles que funcionan en conjunto dentro del bosque y se ha delimitado el “antibosque” o vacío susceptible de ser construido sin tener que eliminar árboles.

A partir de la geometría creada se han estudiado los “brazos especializados”, es decir, el espacio que aloja un programa específico en el interior de la vivienda. Además, todos ellos están proyectados en función de su relación con el bosque y la necesidad de privacidad de cada estancia. En el interior de la vivienda, los suelos, paredes y techos continuos de resina ámbar absorben en su interior láminas de madera que dejan penetrar la presencia abstracta del bosque y desdibujan los límites dentro-fuera.

La envoltura de la casa ha ido transformando progresivamente sus pieles de vidrio y piedra en función de la cercanía de los árboles, su capacidad de sombra, su presencia y el tipo de programa de cada “brazo especializado”.

Las circunstancias vitales del propietario hacen que la configuración y uso de la vivienda no se puedan pensar en clave tradicional, siendo necesario generar espacios que se adapten a sus necesidades. A medida que se recorren los diferentes volúmenes de la casa, de mayor a menor altura, se desarrollan espacios cuya privacidad va en aumento. En la planta inferior al salón se ha creado un programa lúdico de piscina interior climatizada, otro de cocina-comedor y una gran terraza exterior cubierta.


 Obra:  Casa Levene
 Industrial:  Cerrajería Teófilo S.L.
 Arquitecto:  Eduardo Arroyo
 Constructora:  Santamaría-Ayuso S.L.
 Fotografía:  Miguel de Guzmán
 Soluciones
 Technal
 utilizadas:
 Ventana Unicity y correderas GTi
 Acabado:  Gris granulado